
La absurda polémica por la propuesta de Francia de despenalizar la homosexualidad están levantando polvareda en todo el mundo.
La declaración sobre la despenalización va progresando léntamente en la sede de Naciones Unidas. Es un tema que lamentáblemente es polémico, y en el que aunque parezca mentira, es complicado encontrar consensos para poder seguir avanzando.
En principio, la propuesta francesa cuenta con el apoyo de prácticamente toda la Unión Europea, con excepciones como la de Italia. Pero también cuenta con el apoyo de una veintena de países de América del Sur, Asia y África.
Desde la presidencia francesa de la Unión Europea, afirman que la cifra ideal sería alcanzar los 60 países que apoyasen la declaración de un total de 192 estados miembros. Más, lo califican como de irreal.
Si se alcanzase la cifra de los 60 países, ya sería un éxito, dado el contexto actual, y sobre todo viendo que con esta cifra se superarían los 54 votos que obtuvo el año pasado una propuesta de Noruega en la Comisión de Derechos Humanos, en la que se pedía que se otorgara la debida atención a las discriminaciones por causa de la orientación sexual.
El objetivo de la propuesta francesa, que consta de 13 párrafos, es reafirmar los derechos de estas personas, dentro de mecanismos internacionales existentes, lanzando un movimiento global contra una práctica intolerable.
Según los redactores de la propuesta francesa, la idea no es crear derecho nuevos, sino hacer la posible la despenalización. De hecho, la declaración contempla que la discriminación por causa de la orientación sexual o identidad de género viola claramente los Derechos del Hombre.
Además, en la iniciativa también se pide, como es lógico, que se tomen las medidas administrativas y legislativas necesarias para garantizar que la orientación sexual y la identidad de género “no sean bajo ninguna circunstancia causa de sanción penal, en particular ejecución, arresto o detención”.
Un párrafo dedicado a ese minúsculo grupo de países como Irán, Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Mauritania, Sudán,Yemen y algunos Estados del norte de Nigeria en los que todavía la homosexualidad está penada con la muerte.
En toda esta polémica, hay que recordar que las declaraciones aprobadas por la Asamblea de la ONU no son jurídicamente vinculantes. Más que nada es un tema político y moral con el que se marca el camino a seguir de cara al futuro.
En el lado que rechaza la propuesta francesa, se encuentran los casi 90 países que todavía tiene penalizada la homosexualidad.
Entre ellos, muchos países islámicos. Unos países que, curiosamente, están usando la postura del Vaticano como apoyo para rechazar la propuesta europea.
Vía I El País
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